por Juliano Vasconcellos (Brasil)

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Dos más por Charly, la primera novela de Zein Zorrilla, nos confirma la alta capacidad literaria de su autor, quien empezara a revelar su talento en el libro de cuentos: ¡Oh Generación!. Pocas veces, un escritor muestra, en su primera novela, tanta solidez, perspicacia y belleza.
Muchas son las virtudes encerradas en Dos más por Charly. Yo quisiera destacar solamente dos. La primera es la calidad artística de su prosa, jugosa, fresca, concreta y rítmica. La buena prosa, debe ser ritmo. La prosa de Zein Zorrilla lo tiene de una manera sostenida, por la cual su libro se lee con cautivadora facilidad. En un texto largo, ese ritmo, no puede ser uniforme y monótono sino plástico y cambiante.Así sucede en Dos mas por Charly, donde encontramos diversos ritmos según las variadas formas que toma el relato: ritmo sosegado y gráfico en las descripciones de cosas y lugares; ritmo más rápido en la narración de acontecimientos; ritmo nervioso y quebrado en los diálogos. Este ritmo cambiante sostiene un lenguaje gráfico y concreto, rico en el vocaburio y tan poderosamente evocativo como el de la poesía.
La segunda virtud de Zein Zorrilla es agudeza y profundidad con que percibe la realidad que lo rodea, No basta escribir bien y con elegancia. Una obra literaria, ademas o sobre todo, nos dice algo, nos revela algo, ilumina parte de la vida íntima del escritor o del mundo que lo rodea. Dos más por Charly, es una profunda y dramática incursión en el Perú contemporáneo. En esta novela asistimos a la decadencia y ruina del mundo agrícola andino, a la destrucción de los latifundios, a la agonía de los minifundios, a la migración desesperada de los jóvenes, al fracaso de sus esperanzas en las grandes ciudades. Las peripecias de Charly alrededor del ámbito universitario, al que no puede ingresar, en su nativa Quillabamba, donde no puede subsistir, o en sus labores de obrero y comerciante que terminan por marginarlo definitivamente, no solamente se refieren a la situación dramática en que se encuentran la mayoría de los peruanos, son también una metáfora del Perú mismo, marginado del Perú contemporáneo. No sé si Zein Zorrilla habrá visto o pensado todo esto, pero como dijo Azorín: «El toque de la verdadera poesía está en ver lo que el poeta no ha visto.»
Lima, 28 de enero de 1997
Washington Delgado
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© Juliano Marques de Vasconcellos, 2007.