por Juliano Vasconcellos (Brasil)
Extra (Lima), Lunes, 3 de mayo del 2004.Por Carlos M. Sotomayor
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Cuando Washington Delgado me hablaba de Zein Zorrilla como una persona de un conocimiento literario enciclopédico, lo imaginé como un ser de una impermeabilidad cortante. Todo lo contrario. Basta conocerlo para darse cuenta, rápidamente, de la enorme generosidad de aquel andino radicado en Lima, pero siempre conectado con el Ande.
-Desde 1987 con Oh generación! no volviste a publicar un libro de cuentos hasta hoy. ¿Por qué?
-Buena pregunta. Publiqué tres novelas y dos ensayos, pero cuentos no. Publiqué un par de ellos sueltos, seguramente. El año pasado, en el mes de junio, sentí la necesidad de jugar con el cuento como una forma que permite hacer un balance de los logros formales, y a la vez afilar los cuchillos que te permiten penetrar en la realidad. Me propuse hacer un cuento por mes, y así fue.
-Tus cuentos, como en el caso de “El harem de Tony Flags”, ilustran muy bien la realidad peruana…
En realidad ese cuento y los otros no son recuerdos, no son testimonios de una realidad. Tienen como objeto utilizar elementos de la experiencia, de la realidad, que cuenten una historia y a la vez que emocionen.
Mediante esos dos mecanismos mi pretensión es bajar a la realidad, hacer un corte transversal a la sociedad peruana actual, pero no solamente en elementos y en datos de la vida, sino en emociones actuales y contemporáneas.
-Con el personaje de ese cuento muestras una idiosincrasia particular, en la que está signado el machismo…
Sí, y como lo mencionas en tu comentario del libro, él es un hombre de un entorno dado, pero lo que pasa en el cuento es que sale de su entorno a otra cultura. Y él no es consciente de estar en otro escenario. Su preocupación espiritual es “el material”, las empleadas domésticas, las enfermeras que pasan. La desgracia de Lobo, y la gran materia de la historia, es que se enamora de una chica que si bien étnicamente parece pertenecer a su grupo social, culturalmente está insertada en otra sociedad y con otros objetivos.
-En “Arrasados” narras el drama de estar en medio de dos frentes.
Absolutamente. En qué puede terminar alguien que no toma partido por ninguna causa. Porque los pequeños agricultores de ese valle lo buscaron para que firme un documento que pida a las autoridades poner una base militar, pero él no quiso firmar. Porque él quería mantenerse al margen.
-¿Crees que la literatura, o el arte en general, debe cumplir un rol social?
No sé si social, pero pienso que el rol que en las viejas culturas tenían los profetas, los clarividentes, ese rol le cabe al artista. Yo pienso que la novela es la Biblia de los ateos, ahí está acumulada la gran experiencia de la tribu. Entonces, por ejemplo, tú lees toda la obra de Conrad, Balzac, Flaubert, Tolstoi, Dostoievsky, esas son novelas, son voces proféticas.
-¿Y la novela del siglo XX?
La novela en el siglo XX abandonó ese rol atraído por las vanguardias literarias manejadas especialmente por poetas. La novela se dejó arrastrar, pese a unos esfuerzos de voces que quedaron .Quedó Hemingway, quedó Faulkner, quedó Kafka, pero el resto se dejó arrastrar por las corrientes renovadoras, revolucionarias del modernismo y post modernismo, con todos sus “ismos” dentro. Y esa voz profética la reivindicó el cine con Bergman, Kurosawa y de repente hasta Woody Allen.
-¿Se puede hablar de literatura peruana?
Es inútil seguir hablando de literatura peruana. Cuando se ven antologías de literatura peruana publicadas por El Comercio, por ejemplo, sólo está el grupo limeño. Es un término que se ha cogido la cultura hegemónica criolla para sus fines. Entonces, es preferible hablar de literaturas regionales. Y primero hablar de las culturas que hay en esta nación, de las diversas culturas que coexistimos, enriqueciéndonos, diferenciándonos.
-¿Se puede hablar de tu obra como neoindigenista?
El término andino supera al término indigenista y neoindigenista. Lo supera y lo contiene. El indigenismo es una corriente. La literatura andina fue indigenista en una coyuntura, no lo es más. Hay escritores que buscamos darle a la novela andina la altura de modo que pueda sentarse en la mesa al lado de las grandes novelas, de la novela rusa, inglesa y norteamericana. Sentarse sin rubor.
-¿Qué es para ti la literatura?
Es un lenguaje que me interesa cuando está puesto al servicio de la ficción. No me interesa hacer literatura por literatura. No me interesa hacer ejercicios literarios. Me interesa más que ser un literato, ser un ficcionador. Contar una historia y a la vez emocionar.
© Juliano Marques de Vasconcellos, 2007.