En la página 26 pregunta acerca de la idea básica de una ficción y traslada esa interrogante a un ejemplo de Lo que el viento se llevó. Para Michel Druxman la idea básica de esta película es la transformación de Scarlett O’Hara, como después él mismo afirma de La ciudad y los perros, Crónica de San Gabriel y Los ríos profundos, oh feliz coincidencia, novelas capitales y maduras de nuestra propia realidad. Como en su momento lo fueron las novelas de aprendizaje europeas. El Bildungsroman de fines del siglo XVIII y todo el XIX era una novela pedagógica y al mismo tiempo, sobre todo en la tradición que le da nombre, la alemana, es metaliteraria también. Pero por qué pedagógica y con un héroe joven, pues precisamente para expresar en la socialización escolar de los jóvenes héroes los nuevos espacios y los rancios conflictos de los nacientes nacionalismos.

Hubiera sido mejor que desde un inicio, el autor confesara su apego por las novelas decimonónicas y con tramas perfectamente lógicas, con principios de causalidad, etc. Pero haciendo la salvedad de que un tipo de novela no hace un género.

El libro de Zein es uno que puede servir muy bien a alguien que quiera tener una visión panorámica de la literatura del siglo XIX y el XX y de yapa algunas películas, incluso del insufrible Titanic de James Cameron, si se quiere. Pero no revela mucho más que eso. Otro punto: en un inicio pensé que en la elaboración del libro esa bibliografía final era esencial, pero solo al final al analizar un extracto breve de la Casa verde de MVLL y una novela de Kundera, sus ideas parecen adquirir un peso que sin embargo está más cerca del sentido común y no de una sistematización de un método. Por ejemplo examina: “Promesa que ensancha los horizontes del relato y posterga para escenas posteriores la solución del conflicto”, “Cierre de escena. Las actividades rutinarias se interrumpen”, “Presentación de una situación similar acontecida en el pasado”, etc.

Con esto no quiero descalificar un trabajo apasionado ni desmerecer la paciencia del autor, pero obviamente algunas aseveraciones no pueden ser aceptadas.

* Franco Cavagnaro (Lima, Perú, 1977)