Zein Zorrilla: El Artillero de la Ficción

por Juliano Vasconcellos (Brasil)

Cruzada por los libros. Con motivo de la presentación de la segunda edición de su libro “Pizarra de aire” Esteban Quiroz Cisneros visitó Cajamarca.

EstebanQuiroz Cisneros destacado editor, fundador de “Lluvia de Editores”, fanático de la lectura.

¿Qué trabajo desarrolla actualmente “Lluvia de Editores”?

- Estamos celebrando los cuatrocientos años de la publicación de “Los Comentarios Reales” del Inca Garcilaso de la Vega, allá en Lisboa (Portugal) en 1609. Lluvia de Editores está preparando la edición de los seis libros y dejarlos en pre-prensa. Publicar los seis libros de la obra de Garcilaso, que bordean más de tres mil quinientas páginas es algo difícil de asumir, pero todo quedará listo sólo para impresión.

¿Es una odisea publicar?

- No, para nada. Ahora es fácil y sencillo publicar, lo difícil es encontrar los lectores, ese es el gran problema.

¿A que se debe ello?

- A que no hay hogares lectores. En la casa, el papá, la mamá simplemente no leen. No hay el convencimiento de la importancia de la lectura. Ni siquiera en los colegios hay el convencimiento de leer para mejorar. Por último, los universitarios no reflexionan, producto de que no han leído, no tienen el hábito de leer.

¿Hay mil promociones de la lectura y todas ellas caen en saco roto?

- Exacto. Pero ello es consecuencia de que en el Perú sólo tenemos 35 librerías. El Ministerio de Educación no tiene los recursos económicos ni logísticos que debería tener. La currícula educativa está de cabeza, pensada en función a las necesidades de Lima, jamás se ha pensado en los Andes y menos en la Selva. Desde Tumbes hasta Tacna, el Perú no tiene identidad. Lo que le interesa al tacneño no le interesa al limeño, lo que le interesa al tumbesino no le interesa al cajamarquino. Estamos con un mapa y social muy fragmentado.

¿Hay un divorcio entre Estado, política educativa y realidad?

- Un divorcio por un problema comprensión de lectura. Empezando por el presidente Alan García, quien a diario lee un Perú y comprende otro; él tiene serios problemas de comprensión de lectura. Si empezamos en el mandatario que se puede esperar de otros funcionarios. Es un problema que empieza desde la cabeza hasta los pies. Tuvimos un (Alejandro) Toledo que nunca leía; peor con el caso (Alberto) Fujimori quien jamás nunca leyó, y él mismo lo señalaba en sus entrevistas, entonces si hemos tenido y tenemos con cabezas de este tipo ¿qué podemos esperar o a qué aspiramos? Cuando en el pueblo debemos sembrar en el pueblo la feroz semilla de la lectura.

En el aspecto literario ¿quiénes han sido sus autores favoritos?

- El Inca Garcilaso de la Vega, Juan Carlos Mariátegui y Sien Zorilla para hablar de los nacionales. Tolstoi, Flaubet, Mark Twain, Faulkner.

Y ¿el preferido de todos es…?

- El autor de “La guerra y la paz”, el ruso Tolstoi y, de los peruanos Juan Carlos Mariátegui

¿Qué satisfacciones en su labor de editor?

- Muchas, en esta oportunidad en Cajamarca y tengo la satisfacción de contar con la presencia de mi profesor Eduardo Portal Cueva, ahora él podrá ver que hace su alumno por la vida.

¿Qué lo impulsa a continuar en este mundo de los libros?

- Una persona que lee, entiende y comprende. Una persona que lee reflexiona, una persona que lee discute, quien discute llega entendimientos y por ello, no pelea. Lo que busco es que cada año, las personas puedan leer doce libros o pensar en un país donde no existen los analfabetos.

De los autores contemporáneos peruanos cual apunta a consagrarse

- Zein Zorilla, un autor de primera.

¿Qué metas a futuro para el próximo año?

- La publicación de un millón de libros. Distribuirlos donde sean necesarios y tener hogares lectores.

¿Qué podría comentarnos sobre su obra “Pizarra de aire”?

- “Pizarra de aire” es re-editada, segunda edición de este libro. La primera edición de mil 300 ejemplares se agotó. Para esta obra tuve la suerte de obtener un prólogo por parte del fallecido Constantivo Carvallo, y el epílogo de Antonio Brack Egg, eso sí, antes de que asuma el cargo de Ministro (del Ambiente).

¿De que trata el libro?

- Son reflexiones sobre educación y cultura en el Perú. He recorrido el Perú. Conozco sobre la opaca realidad de los colegios, del trato del profesor al alumno, y del malvado trato que brinda el Estado al profesor.

¿A qué apunta con este libro?

A que la Educación se humanice, ese es su rol principal. La educación logra la humanización a través de la lectura, de la reflexión, del análisis.

El Regional Cajamarca

En la página 26 pregunta acerca de la idea básica de una ficción y traslada esa interrogante a un ejemplo de Lo que el viento se llevó. Para Michel Druxman la idea básica de esta película es la transformación de Scarlett O’Hara, como después él mismo afirma de La ciudad y los perros, Crónica de San Gabriel y Los ríos profundos, oh feliz coincidencia, novelas capitales y maduras de nuestra propia realidad. Como en su momento lo fueron las novelas de aprendizaje europeas. El Bildungsroman de fines del siglo XVIII y todo el XIX era una novela pedagógica y al mismo tiempo, sobre todo en la tradición que le da nombre, la alemana, es metaliteraria también. Pero por qué pedagógica y con un héroe joven, pues precisamente para expresar en la socialización escolar de los jóvenes héroes los nuevos espacios y los rancios conflictos de los nacientes nacionalismos.

Hubiera sido mejor que desde un inicio, el autor confesara su apego por las novelas decimonónicas y con tramas perfectamente lógicas, con principios de causalidad, etc. Pero haciendo la salvedad de que un tipo de novela no hace un género.

El libro de Zein es uno que puede servir muy bien a alguien que quiera tener una visión panorámica de la literatura del siglo XIX y el XX y de yapa algunas películas, incluso del insufrible Titanic de James Cameron, si se quiere. Pero no revela mucho más que eso. Otro punto: en un inicio pensé que en la elaboración del libro esa bibliografía final era esencial, pero solo al final al analizar un extracto breve de la Casa verde de MVLL y una novela de Kundera, sus ideas parecen adquirir un peso que sin embargo está más cerca del sentido común y no de una sistematización de un método. Por ejemplo examina: “Promesa que ensancha los horizontes del relato y posterga para escenas posteriores la solución del conflicto”, “Cierre de escena. Las actividades rutinarias se interrumpen”, “Presentación de una situación similar acontecida en el pasado”, etc.

Con esto no quiero descalificar un trabajo apasionado ni desmerecer la paciencia del autor, pero obviamente algunas aseveraciones no pueden ser aceptadas.

* Franco Cavagnaro (Lima, Perú, 1977)

Hija de Bergman y Kurosawa, nieta de Balzac: La Novela en el siglo XXI. Libro de un formato grande, no tan fácil de leer en el día a día que seguramente un lectura bien sostenida como ésta se merecería. Me parece que mejor hubiera sido procurar un formato de bolsillo. Cosas de edición.

Sin embargo, el indudable poder de síntesis de Zein al llevarnos a un a veces trepidante viaje por la historia del género y, por si esto fuera poco, del cine, todavía me sigo preguntando por qué la elección del título y sobre todo cuál es la relación de la nueva novela que parecía anunciar el título y su vínculo con el cine. ¿Dónde está Bergman y Kurosawa como padres de esa nueva novela anunciada en ese a veces apurado análisis?

Zein habló de la cantidad ingente de libros y los años que le había tomado escribir Hija de Bergman… Muy encomiable, pero hay varias ideas con las que discrepo. Zein remarcó que no tenía la intención de hacer Teoría Literaria, pero hay varias ideas que no pueden pasar desapercibidas. Por un lado el autor parece rendirle un desmedido culto al orden racional (su profesión es ingeniero) y carga todas sus naves a favor de la trama, en el texto estructurado en cada oración en un afiebrado ritual cerebral. Para ello desarrolla un rápido vistazo de la novela decimonónica y sus ordenadas y aceradas tramas urdidas con gran maestría y mayor placer para el lector. Y más bien tiene palabras chocantes y descalificadoras para aquellas que luego de fenómenos como el psicoanálisis, las guerras mundiales, la vanguardia fruto de la modernidad parecen enfermar a la novela de su palmaria claridad. Esa es la piedra angular de este libro. La claridad. Pero me pregunto qué es el Ulises, qué es el Tristam Shandy, qué son las novelas de Beckett, y ni qué decir de La educación sentimental o En busca del tiempo perdido, es decir el momento culminante, el clímax, perdido siempre en la trama en el caso de la primera y de la novela de Proust durmiendo en la subjetividad de los recuerdos renovados y sin término.

Cabe preguntarse qué es en suma lo que celebra Zorrilla, sino un tipo de novela y no la novela. Una manera de urdir la trama y no la propia coherencia de una novela, urdida con sus propias leyes y su propia lógica. En ese orden suyo, cómo encaja un tratado sobre ballenas en Moby Dick, una interrupción tan grande como la ballena blanca, que rompe su trama. Las novelas no nacen para ser claras, nacen para explicar las problemáticas de sus autores, el medio es el lenguaje y dependerá de sus necesidades elegir el modo en qué elaborará su trama. Quizá esa misma elección sea el objeto, y no siempre se desarrollará claramente y sin embargo refulgen en la oscuridad de su tiempo. Si no fuera así todo sería monocorde, monocromático.

El inicio de todo arte siempre va dirigido al gran público para su entretenimiento. He ahí la palabra clave. El cine también. Espectacularidad. Espectadores. Show. Y en un inicio ni siquiera se le considera arte, sino a veces mera distracción. Como ocurría cuando se desdeñaba el cine o a la propia novela si se le comparaba con las epopeyas y las tragedias catárticas. ¿Cuando se inició la novela tal como la conocemos? En el siglo XIX. Pero antes hubo esa necesidad de expresar aventuras, sobre todo. Espectacularidad. Piratas y corsarios, grandes amores. Ahí está la novela bizantina, que también empieza a desarrollarse cuando las polis se desintegran, cuando el mundo helénico pierde en el camino su cohesión por la barbarie circundante. En fin, me salgo del tema. En el arte no existe el desarrollo, solo hay circunstancia. Una novela escrita en el siglo XIX no es ni mejor ni peor que otra escrita en 1930. Eso es absurdo. Simplemente hay un equilibrio delicado entre el artista, su poderosa individualidad y su circunstancia. Una novela tramada para entretener no es ni mejor ni peor que otra que se pregunta por el destino del hombre y en ese juego desarrolla personajes solipsistas que en apariencia se encabalgan sobre la realidad, se sumergen en ella, la denuncian mediante metáforas y metonimias para finalmente dinamitarla. Tampoco las que jueguen con el absurdo ni aquellas que tratan de crear atmósferas para lanzar sus tramas metaliterarias.

De los simple a lo complejo. En el caso del cine es todavía más enrevesado porque es una industria en la que muchos factores juegan dentro del esquema. En la novela, es el escritor solitario. El arte del individuo. Paul Auster decía que escribir es quizá la actividad más solitaria, y lo es. La técnica en el cine se desarrolla sobre todo fuera del individuo con las nuevas tecnologías, en cambio la novela ha variado sobre todo desde el lugar en que se narran los hechos, los puntos de vista. Las palabras no se desarrollan, unas no son mejores que otras, son solo diferentes y quizá unas suenen mejor que otras o su carga semántica sea más rica que la del costado, pero nada más. Es más, la claridad es a veces contraproducente porque a veces es el lector quien debe contemplar el diagrama y descifrarlo con sus propias herramientas. La claridad de la causalidad a veces ni siquiera funciona en la vida misma, a veces es una mera ilusión y qué mejor que la novela para desenmascararla.

Los escritores no son máquinas cuya principal función es entretener y ser absolutamente claro. Zorrilla se pregunta en algún momento: ¿Por qué unos escritores reaccionan ante ciertos estímulos que otros apenas toman en cuenta? La respuesta aguarda en el misterio, responde. No será la misma razón por la que unos son diferentes de otros. Los escritores son individuos y siguen caminos propios, aunque también existen tradiciones. Tradiciones diferentes, temas obsesivos.

El cataclismo que Zorrilla expone a luz pública y que “fractura” el modo clásico de novelar se llama Modernismo (el europeo, no el de Rubén Darío). Dice: La novela fue incapaz de resistir y sucumbió. Género joven y aún sin teoría. ¿Cuál es esa teoría? ¿La bibliografía al final del libro? No es la novela, por antonomasia, un género imperfecto que aglutina discursos. El autor ironiza un amplio párrafo de Virginia Wolf: “ruiseño párrafo” , asevera desdeñando una enumeración de días y momentos, sacando un fragmento fuera de su contexto.

En un párrafo de análisis sobre la elaboración de la ficción, Zorrilla cita que “el número de tramas no parece ser infinito” y siguiendo a otro autor dice que se pueden reducir a solo una El viaje del héroe y los Bildungsroman. Obviamente un género inicial de la novela, un modo de novelar propio de su tiempo: aventura y pedagogía para el público lector. La fórmula de la novela decimonónica.

 * Franco Cavagnaro (Lima, Perú, 1977) 

Por Manuel Aguirre - Woodland Hills, CA, United States.

“EL BOSQUE ALMONACID Y OTROS CUENTOS”, de Zein Zorrilla, editado por la editorial San Marcos y por Lluvia Editores en el 2005, 171 pp.

El primer cuento, “La mano de Glenda”, es una tragedia minimalista escondida dentro de un vestido de tocuyo. Es una novela, bien escrita, expresada en forma de cuento. Uno de los mejores relatos, de escritores peruanos, que he leído en los últimos tiempos. Digo un vestido de tocuyo, porque su argumento se esconde detrás de un esquema de telenovela. Un blanquito que se “tiene” que casar con la cocinera de su casa situada en un barrio “bien” de Lima. El otro, un pecoso, rubio, que se apasiona de la zambita del barrio, también en la capital, y termina casado con ella. Ambos han hecho sus vidas de casados en una barriada limeña. Son clase media educada, venida a menos. Viajan en colectivo, no en microbús.

Digo que es una tragedia, porque cuenta subliminalmente la historia de dos suicidios. Los dos personajes masculinos, ambos cabeza de familia, son actores de un largo suicidio (20 años por lo menos), que cristaliza, en el tiempo, cuando ambos se rinden ante la magnitud y edad de sus tragedias. Nunca han luchado contra sus destinos (similares en los dos), y han vivido amargados, resistiéndose a sus propias realidades hasta que un día, ante una circunstancia, ajena a sus angustias, que paradójicamente los hermana, deciden rendir la lucha interna que han mantenido por muchos años, a fin de aceptar que no son nada. Con actitud alegre optan por “des-aburguesarse” mentalmente. Sepultan, al calor de unos tragos de licor “fino”, su aspiración de epatar a sus antepasados, su deseo enraizado de ser como sus padres o algo mejor; una casa en Miraflores, un automóvil a la puerta de sus casas. Mi calificación para este relato es: 100 sobre 100.

“Somos Collahuasi” es un relato que pinta de manera cruda, pero muy natural, el confrontamiento de dos culturas, dos civilizaciones, dos cosmovisiones si no diametralmente opuestas, por lo menos divergentes. La costeña o citadina o la civilización occidental y cristiana, y, la cultura andina, ancestral, autóctona, campesina. La primera es autosuficiente, pedante, despreciativa de la segunda, de tal manera que resulta siendo condescendiente, sólo hasta cierto punto, al tratar al campesino como si fuera menor de edad. En los interiores de esta confrontación se aloja la tragedia de este cuento (novela, para mí, no por su extensión en páginas, sino por la complejidad de la historia que cuenta y el inusitado número de personajes), que como en el anterior cuento destila amargura y conflicto interno. Una resistencia irracional de los personajes para aceptar su yo mestizo. Aquí, en esta dimensión, ya no hay dos culturas confrontadas. Sólo la angustia de sentirse falso frente a unas situaciones y personas e inauténtico, también, ante otras circunstancias y frente a diferentes individuos. Una angustia pura e irresoluta, imborrable y eterna, que en algunos casos ciega a las personas y las hace llegar a conclusiones tan dispares con su realidad, que pone en peligro grave a seres queridos. No quiero hablar del argumento porque ustedes se merecen la lectura intocada. Los cuentos de Zein Zorrilla son hermosos por lo que nos permiten interpretar, no por la historia misma que cuentan (creo que ahí, en ese enfrentamiento interno, es donde se jodio el Perú). Mi calificación para este es: 100 sobre 100.

El significado profundo de “Galarza crece”, el siguiente cuento de ZZ, representa el origen de los problemas económicos del Perú. La agudeza del escritor para pintar el comportamiento de los personajes frente a los negocios, nos deja ver como la economía de libre mercado esconde en su seno la avaricia sin control que obnubila a los seres humanos, que les impide conservar su estructura original de personas capaces de subordinarse a la moral, a la ética, al honor y al orgullo de mantener la palabra, les niega la posibilidad de considerar los daños colaterales que implican a otras personas que podrían ser víctimas inocentes de nuestras acciones.

Como en los anteriores cuentos, que analizo hoy, ZZ luce un estilo pródigo en figuras literarias, un ritmo ágil que le permite mantener la atención constante del lector, un equilibrio en el uso de todos sus recursos literarios que convierte la lectura en una danza musical barroca. Su narrativa es esférica, diría yo. La alternancia de diálogo, descripción del entorno, acciones de los personajes, sonidos que emanan las diferentes partes de este todo social-psicológico-material-biológico-espiritual y mágico, los olores, los colores, las temperaturas y los sabores que componen la narración del autor le dan al lector la sensación real de estar en una película. Digo, estar dentro de, no, estar viendo una película, que hay una gran diferencia. La calificación es de 100 sobre 100.

 “La gran noche de Marchelo” es la historia de una vida contada a punta de recuerdos. “Racontos”, los suelen llamar. Un hombre lento, cauto, a quien las ambiciones desmedidas lo asustan. Un sujeto que entiende que el tiempo es un ingrediente importante en nuestro desarrollo personal. Un individuo paciente, que es capaz de esperar que las cosas vengan cuando tengan que venir, que jamás va a “serruchar” el piso de un compañero con tal de lograr una promoción.

Marchelo tiene la clara convicción de que la experiencia y la pericia se adquieren en largos períodos de tiempo. Sabe que no es posible tomarlas por asalto, tan sólo con la audacia y pensamiento ligero.

Este personaje es un elemento compensatorio, una llamada de atención a la velocidad con que vive la sociedad moderna que busca la satisfacción de sus necesidades y el logro de sus ambiciones de manera inmediata, algo que nos conduce a la injusticia social, a profundizar la desigualdad entre personas y clases sociales y por último al caos.

En esta historia, como en las anteriores, es notorio el papel secundario y disminuido que reflejan los personajes femeninos. ZZ ha sabido plasmar, con gran realismo crítico, esta característica de la sociedad peruana de la época que narra.

Al leer esta historia, hay un momento en que el lector va a pensar que las mujeres son complicadas y que tan sólo piensan en sus hombres como un peldaño más en su ascenso personal. Pero luego de unos minutos de raciocinio terminara percatándose de que muy por el contrario, son los caracteres masculinos (nosotros los hombres), los que utilizan a las mujeres como cocineras, adornos a sus costados cuando asisten a reuniones sociales y para satisfacer su instinto sexual, que viene a ser completamente diferente de: trabajo compartido, orgullo de estar juntos y la búsqueda de la mutua satisfacción sexual. Mi calificativo es 100 sobre 100.

 “Ningún muerto es ajeno”, es un extraordinario cuento de guerra. Digo esto porque el héroe es un sargento de la Guardia Civil del Perú. La perspectiva del narrador, a diferencia de todo lo que se ha escrito sobre la guerra contra Sendero, es clara, imparcial, desinteresada y muy humana. ZZ ha construido un personaje totalmente humano. Un individuo que expresa preocupaciones similares a las de cualquier lector. Un hombre que se esfuerza en no herir o maltratar los sentimientos de los demás. Un costeño que se ha nacionalizado en la cultura serrana o andina, que ha hecho su vida allí y que no quiere retornar a la costa porque prefiere esta vida lenta e interdependiente, llena de parentescos artificiales que son indispensables en estas comunidades casi endogámicas y que además debe cumplir silenciosamente con su trabajo que es una tarea peligrosa y complicada.

En la historia, el sargento ha participado en un combate contra la guerrilla (Sendero), en el que han resultado algunos muertos en el lado de los insurgentes. Pero el escritor ha construido su historia de tal manera que no podemos percibir odio o desprecio de ninguna parte hacia la otra. La descripción tan sencilla de los hechos y los diálogos tan perfectamente ensamblados, nos llevan directo a la otra problemática que es: ¿cómo comunicar la muerte de uno de los rebeldes (a quién el sargento conoce desde que nació), a sus ancianos abuelos?

El sargento y un oficial novato deben marchar a través de cerros y quebradas, entre montes y riachuelos enfrentándose al inminente peligro de caer en una emboscada, que nunca se menciona en el relato, pero que el lector presiente y teme, para llegar al lugar donde se halla la vivienda de los abuelos del muerto.

En la última parte de este cuento es donde se puede apreciar la verdadera magnitud del sargento como personaje. Su humanidad es tan grande y tan serena, que muestra claramente la búsqueda de reconciliación entre peruanos que implica esta narración. Y digo esto, porque los seres humanos no nos dividimos en dos grupos, los “totalmente malos” y los “totalmente buenos”. Eso se llama “Maniqueísmo” y eso no es propiamente una virtud.

Mis felicitaciones a ZZ, en especial por este cuento. El relato es bueno, independientemente del lugar en que se localice la historia, de la época en que se haya escrito y del autor. Bien podría ser un cuento de Borges o de Rulfo, pero acontece que es de Zein Zorrilla y está bien narrado. El calificativo para este es: 100 sobre 100.

 “Maestro soldador”, es el sexto cuento de este libro. La música de fondo en la mayoría de estos cuentos (la problemática de los varones para encontrar, o comprender, a las mujeres), se hace presente en este relato. Sin embargo el tema externo del cuento da vueltas en torno al rito de pasaje en el trabajo a que tiene que someterse el personaje principal. El manejo de la temática es un poco gastado. El profesional maduro que es silencioso y trata estricta o despectivamente a su aprendiz, que lo ignora, hasta que este se le enfrenta, arriesgando todo y renuncia a su puesto de trabajo sin tener donde ir o qué hacer. El aprendiz ha llegado a su límite (todo y todos tenemos un límite), y expone su determinación al opresor. El profesional soldador, “6-G” es su alta categoría, se arrepiente porque en el fondo se ha encariñado con el muchacho, lo ha probado en el trabajo y en el carácter, lo adopta e incluso falta un día al trabajo, a fin de empujar a su aprendiz a asumir la responsabilidad total de la tarea, cosa que a la larga le causará mucho bien.

Esta es una estructura argumental que la hemos visto hasta el cansancio en las películas de todas las nacionalidades, principalmente en las de guerra o en los westerns. Lo curiosos es que estos argumentos siempre nos gustan. Parece que en lo profundo del subconsciente tenemos el deseo vivo de ser reconocidos por el maestro y quisiéramos vehementemente ser reconocidos por él, hasta el extremo de que nos pida que lo reemplacemos. La nota para este es: 80 sobre 100.

“El bosque Almonacid”, el último de los relatos del libro, camina por una delgadísima cuerda floja. Realismo Socialista con pretensiones de mágico, lo llamaría yo. Si analizamos simplemente la escritura, sordos de lo que podemos entender, el cuento está escrito de manera impecable. Si abrimos los ojos y miramos el contenido, pero somos creyentes ciegos del Realismo Socialista, también deberemos concluir que está muy bien escrito. Mas si destapamos nuestros oídos y revisamos la lógica de la realidad que se cuenta, nos percataremos de que hay algunas premisas que no son consistentes. Me explico (sin dejar al descubierto el final), la historia es consecuente y lógica con la conducta del personaje principal. Todo lo que se dice y todo lo que ocurre es consecuencia del comportamiento y de las creencias del citado personaje principal. Pero si nos acomete una duda y analizamos por qué este personaje se ha desplazado de Lima a este lugar en la ceja de selva, en que se encuentra el bosque Almonacid, de la manera en que lo ha hacho, encontraremos que ese acto corresponde a un estúpido o a un ignorante total. Sólo un retardado mental aceptaría acometer una tarea de esa magnitud sin fondos iniciales que confirmen la realidad del proyecto que se le encomienda y esto no cuadra con nuestro personaje que es un ingeniero, recién graduado. Pero para satisfacer la construcción de un relato Realista Socialista es imprescindible este inicio y por ello el escritor hace oído sordo a la incongruencia y continúa su narración. Se siente feliz con la parábola que está construyendo. Fabrica un match de ajedrez anunciado y con la partida de este juego, nos hace saber como serán todas las jugadas por a venir.

Al iniciar la lectura de este cuento el lector se halla en el estado de suspensión de la “incredulidad” a que llegó cuando leía los cuentos anteriores, que no muestran conflictos de lógica como este último. Al llegar a la mitad de este relato final, la duda y la concreta realidad empiezan a despertar, la incredulidad retorna a la mente del lector y a este no le queda más que volver al inicio de lo leído y tomar la consistencia del todo. Después de ello, el lector nota que hay dogmas que se intenta demostrar y por más que se introduzca un elemento mágico, el paquete ideológico que se pretende pasar bajo la puerta no es digerible. ¿La calificación para este?: 50 sobre 100.

En los siete cuentos, el escritor utiliza frases de uso muy común en el ámbito familiar de muchos pueblos y ciudades no cosmopolitas. Hace lo mismo con situaciones e inquietudes naturales en los hombres de vida sencilla, que creo somos la mayoría. Estos elementos tienen un efecto determinante para que el lector suspenda la “incredulidad” y se trague la mentira que el escritor le plantea como verdad. Esta virtud de ZZ, aunada a las que describo en los párrafos iniciales del comentario, hace que los lectores se sientan inmersos dentro de las historias que nos cuenta de manera tan bella.

* Nota: He calificado cada cuento sobre 100, para apreciar el efecto que un par de cuentos pueden infligir en un libro. El promedio final de mis calificaciones para cada uno de los relatos del libro que comentamos, resulta ser 76 sobre 100, que no está mal, pero que desmerece innecesariamente a un gran narrador como Zein Zorrilla.

No pretendo decir con esto que su calidad como escritor es buena o mala, lo que quiero resaltar es el daño que dos relatos le pueden ocasionar a una colección de cuentos publicada en forma de libro.

Bueno, esta ha sido mi lectura y sé que hay y habrán otras que me contradigan, pero qué voy a hacer, esto que les digo de buena fe, es lo que he logrado entender.

Publicado por LITERATURA - C0MUNICACIÓN

Por Gonzalo Portocarrero

Es visible la crisis de autoridad en la sociedad peruana. Las leyes no son acatadas o son abiertamente resistidas. La corrupción (principalmente) entre los de arriba y la violencia (principalmente) entre los de abajo compromete la gobernabilidad de la sociedad peruana. Entonces, todo emprendimiento colectivo se vuelve problemático. Se establece como sentido común la idea de que si las autoridades son los primeras en violar las normas que ellas mismas establecen, entonces no hay razón para que los ciudadanos se sientan en el compromiso de cumplirlas.
Esta situación se ha venido agudizando en los últimos años. No obstante tiene una raíz histórica muy profunda. En el mundo colonial existió un déficit de legitimidad. Pero ahora esta situación se ha propagado por todo el país. El hecho es que la legitimidad tradicional, asociada a la dominación étnica y el racismo, no ha sido reemplazada por una legitimidad moderna, burocrático-legal. En otras palabras, estamos dejando de ser siervos pero no somos aún ciudadanos. Vivimos en lo que siguiendo a Agamben podríamos llamar un “estado de excepción”. Una articulación compleja donde coexisten tras la autoridad las figuras del representante y del patrón, y tras los representados, las figuras del ciudadano y del siervo. La herencia colonial sigue reproduciéndose.
Ahora bien, la aceleración de la crisis de autoridad revela que el desvanecimiento de la autoridad tradicional, basada en la relación patrón-siervo, es más rápido que la cristalización de la autoridad moderna, basada en la relación representante-ciudadano. Entonces se abre una brecha, una situación anómica, donde ninguna de las dos funciona eficazmente. Tenemos ciudadanos que no han dejado de ser siervos y representantes que aún son patrones. Y ambos se inculpan mutuamente. Los ciudadanos(siervos) explican su incredulidad frente a la ley como una reacción en contra de autoridades que son, en realidad, patrones encubiertos, gente corrupta que solo busca su propio beneficio. Y, de otro lado, las autoridades(patrones) piensan que los continuos desacatos frente a la ley provienen de la ignorancia de una mayoría acicateada por los que quieren desestabilizar la democracia. Es evidente que en ambas partes hay mucho de razón. Pero finalmente, el hecho es que no hay confianza. En todo caso, las imágenes del otro como patrón corrupto o como pobre ignorante debilitan la autoridad al punto en que medidas plausibles desde la perspectiva del bienestar colectivo son primero impuestas y luego resistidas, de manera que no pueden implementarse. A veces ni siquiera es posible un debate argumentativo.
En los medios de comunicación se alternan ambas imágenes. Los políticos son retratados según el deseo de los ciudadanos(siervos) como esencialmente sinvergüenzas. Los escándalos son celebrados como pruebas de que toda autoridad es obscena y convenida. Pero, de otro lado, los movimientos de resistencia a la autoridad son representados como el desquiciamiento de reivindicaciones justas. Actos de vandalismo que comprometen la gobernabilidad y el desarrollo.
Lo que pretendo proponer es que los ciudadanos (siervos) proyectan en las figuras de autoridad una imagen de patrón despótico que tiene que ver más con el pasado que con el presente. De allí la repulsa unánime, la radical falta de confianza. Y de otro lado ocurre lo mismo con las autoridades(patrones); es decir, proyectan sobre la ciudadanía la imagen del siervo ignorante.
Más específicamente, afirmo que los imaginarios están desfasados respecto a la realidad. Es decir, pese a que hoy no existan más los patrones clásicos, los gamonales, la gente sigue viendo tras la autoridad al patrón despótico de manera que desconfía y resiste. En efecto, el patrón clásico, el señor de vidas y haciendas, el gamonal, ha sido reemplazado por otras figuras que concentran mucho menos poder; como es el caso, típicamente, del jefe carismático. No obstante este cambio en la realidad no ha sido suficientemente internalizado de modo que la gente sigue percibiendo a la autoridad como totalmente insensible respecto a sus aspiraciones. Pero de otro lado muchas autoridades siguen viendo a la gente como siervos ignorantes e irracionales. En todo caso la consecuencia es la desconfianza y la dificultad para dialogar, la intensificación acaso innecesaria de la conflictividad.
Esta ponencia se inspira en el trabajo de Patricia Ruiz Bravo, Eloy Neira y José Luis Rosales, “El orden patronal y su subversión”. En su trabajo de campo en Puno estos autores llegan a una constatación paradójica. Los patrones ya no existen pero la imagen del patrón pervive con una fuerza extraordinaria. “… aunque el patrón como personaje ya no existe, la huella de su presencia es fuerte y marca los imaginarios y las prácticas de los varones y las mujeres de la zona, y no solo de los ancianos… el patrón serrano es rememorado como la encarnación de todo mal. En las entrevistas encontramos dos calificaciones recurrentes; en primer lugar se lo señala como un ser abusivo, como una figura poderosa que gobierna sus dominios sin tener ante sí ningún límite, ningún control. En segundo lugar, se enfatiza el hecho de que no trabaja, que vive del trabajo de los otros. Es decir, un “chupasangre, un parásito”. El poder y la riqueza están asociados con el recuerdo del patrón-varón, pero es un varón que no tiene prestigio, que no es admirado; se trata, más bien, de un varón temido y odiado. El recuerdo de las humillaciones y burlas a las que se vieron sometidas sus antepasados está presente en la memoria actual de los varones y mujeres entrevistados” (p.266)
Para desarrollar esta hipótesis analizaremos un texto literario y los resultados de un grupo de discusión en torno a la pertinencia de la iniciativa que propone que los estudiantes de la universidad nacional que provienen de colegios privados paguen por sus estudios la mitad de la pensión escolar correspondiente al último año de sus estudios.

II
En su novela Camino al Purgatorio, Zein Zorrilla, nos presenta un panorama amplio y denso de la sociedad peruana de raíz andina. Aquella que vive repartida entre la ciudad construida por las migraciones y el campo ya integrado a los flujos comunicativos y económicos de la globalización.
La dinámica identificada por Patricia Ruiz Bravo aparece claramente en el texto de Zein Zorrilla. La novela trata del peregrinaje de Ciro Sotomayor, el dueño de un pequeño taller automotor en Lima, hacia la tierra de su padre, el finado Gamaniel Sotomayor, el gamonal de la hacienda Ingahuasi, convertida después de la reforma agraria en el poblado de Los Angeles. Ciro, y sus hermanos, cortaron hace mucho tiempo la relación con su padre que, inútilmente, se empeñaba en defender su propiedad. La razón del viaje de Ciro es una carta que contiene un llamado del padre. La carta le llega mucho tiempo después de la muerte de su progenitor pero Ciro no lo sabe.
En el camino el vehículo se detiene por un huayco y Ciro tiene que interactuar con los jóvenes del nuevo Ingahuasi; jóvenes que han nacido después de la reforma agraria y que se mueven fluidamente entre el campo y la ciudad. Ciro ha arreglado el tractor que puede despejar el camino al ómnibus donde viaja. En la cantina, que está a la orilla de la carretera, se produce la siguiente situación:
“Un mozo de labios renegridos de coca y ojos encendidos por el licor brota del rincón de la música y descarga sobre el mostrador su mano adornada por anillos de cobre.
-¿Así que este guapo cholo reparó el motor, no? –Se dirige hacia las sombras de donde viene la música-. ¿No tenemos un traguito para el maestro? ¿O va a tomar puro ron? No pues, oy. No sean tacaños. Estos indios lisos no saben lo que es la gratitud.
Ciro conoce el tono burlón. Lo usan los provincianos cuando se parodian a sí mismos. Simulan ser indios llegados a la ciudad, desubican a los criollos y los contraatacan. Es una forma de decir: soy varios hombres a la vez en uno solo y me comportó según la necesidad.” (p.109)
Se instaura entonces un ambiente tenso. Más tarde cuando Ciro pretende invitar y pide el servicio de alguien para que compre el trago, se produce el siguiente diálogo:

“- Invitar, si –dice Ciro- . Ahora me toca
-Entonces compra tu trago. Anda a comprar tu mismo. ¿Por qué tienes que mandar?
- Ciro se humedece los labios.
- Está bien no hay problema. Yo voy a comprar.
- El que quiere invitar, compra su trago. Aquí nadie es peón de nadie. ¿Está claro?…
- Misti maldito… ¿Qué quieres? ¿Mandar también aquí?…
- Perros. Todos familia Sotomayor yo hago polvo. Grande y chico como mala hierba yo arranco”
Es un hecho que los jóvenes no conocen personalmente a Ciro pero de inmediato lo catalogan de misti; entonces de sus entrañas nace un rencor atávico. Ciro representa una realidad que ellos no han vivido pero que odian con toda la fuerza de su ser. Y es que frente al “misti” ellos son otra vez los “siervos”. Los indios que tienen que obedecer. Pero Ciro no pretende ser un “mandón”. Sucede que su presencia evoca en los jóvenes el “fantasma del patrón”, la ira y el resentimiento. Esos jóvenes que “son varias cosas a la vez”, que abandonaron la serranía pero que “aprendieron en la ciudad los usos mestizos y ahora vuelven a lucir su éxito en la fiesta del pueblo” se sienten todavía víctimas del abuso que sufrieron sus padres. Han recibido como legado una “herencia de rabia”.
Más tarde un viejo campesino le explica la situación a Ciro:
“Los padres de esos muchachos eran tus sirvientes, pero ellos ya no lo son. No puedes buscarlos y ordenar.
Yo no ordené
¿Eso crees? Fíjate pues. Yo pasaba de casualidad por allí y vi que ordenabas…Amablemente pero ordenabas…Los padres de esos chicos se rajaron el lomo en Ingahuasi, y también los abuelos. Por ello les eriza recordar aquel tiempo. Y tu apellido se lo ha recordado; tu presencia más aún.
Fue sin querer
Es que mandar está en ti, y ni cuenta te das…”

Ciro no se percibe como un patrón pero no deja de mandar y los jóvenes no se piensan como siervos pero igual odian al patrón. La especificidad del presente está desdibujada por los fantasmas del pasado. Y esos fantasmas impiden un diálogo donde se esclarezca lo nuevo de la situación de hoy. En cierto sentido Ciro ha cambiado más que los jóvenes pero aún así le nace mandar, aunque sea “amablemente”. Los jóvenes viven más atrapados por el pasado. Son muy susceptibles y están cargados de odio. Se sienten con deudas por cobrar. Su orgullo sigue mermado. Dentro de la subjetividad colectiva late la presencia del siervo humillado que quiere arreglar cuentas con lo que ahora es sobre todo un fantasma.
El desfase entre la inexistencia real del patrón pero su presencia imaginaria nos ayuda a comprender el éxito inicial que consiguió Sendero Luminoso en el mundo campesino. Sendero logró audiencia en tanto que convocó a los campesinos a luchar contra los patrones. Pero en el discurso senderista los patrones ya no solo serían los gamonales expropiados, o, en general, la gente abusiva, sino sobre todo el Estado que niega los derechos legítimos de lFa gente pobre. Es decir, el triunfo ideológico de Sendero consistió en que, especialmente los jóvenes, se sintieran como víctimas de autoridades abusivas y depredadoras. Esta primera luna de miel acabó cuando Sendero comenzó a usar a los poblados andinos como fuerza de choque y escenario del conflicto con las Fuerzas Armadas.

III

Sería ingenuo postular que el autoritarismo ha desaparecido de la vida social peruana. El colonialismo y la discriminación siguen hoy vigentes. No obstante, la tesis que pretendo defender es que el mundo subalterno esta presencia está sobre dimensionada. Entonces toda autoridad es resistida, percibida como ilegítima.
Para profundizar esta tesis me referiré a una situación concreta. La iniciativa de la congresista Martha Hildebrandt para que los estudiantes de las universidades nacionales que provienen de colegios privados paguen como pensión la mitad de lo que cancelaban por el mismo concepto en el último año de secundaria.
En un inicio la medida pareció plausible de manera que fue planteada en el pleno del Congreso en la idea de que podría ser rápidamente aprobada. La finalidad era lograr un aumento de los alicaídos presupuestos de las universidades nacionales sin afectar a los estudiantes sin medios económicos. No obstante, en la sociedad civil se generó de inmediato un debate donde la mayoría de los participantes cuestionaron airadamente la pertinencia del proyecto de ley. Los principales protagonistas de este rechazo fueron los estudiantes que no solo no habrían de verse afectados por esta medida sino que podrían beneficiarse gracias a las mejoras que el incremento de fondos haría posible. Finalmente, la Mesa Directiva del Congreso, para evitarse problemas, decidió retirar la iniciativa.
Para identificar las razones por las cuales los estudiantes rechazaban una medida que potencialmente los podría beneficiar, decidí llevar a cabo un grupo de discusión con alumnos de la Universidad Federico Villarreal.

En el grupo se esgrimieron cuatro razones para rechazar la iniciativa.

1.- No hay una ninguna garantía de que los fondos recaudados lleguen efectivamente a las Facultades. Lo más probable es que se queden en el camino pues la corrupción está firmemente enquistada en la universidad.

“el problema más grande que vemos en la universidad es la mala organización y la desestructuración …Si bien nos prometen… mecanismos de apoyo, de inversión,, de mejoramiento a nuestras aulas, nosotros no vemos ese cambio, y si lo vemos es demasiado… teórico. O sea en palabras muchos, pero en hechos, poco”.
“De qué nos va a servir de que inviertan más nuestros compañeros que sean de colegio particular si la aplicación de los fondos no nos va a beneficiar a la larga, porque los problemas de corrupción que tenemos interiormente… todo el mundo sabe eso, todo el mundo sabe que la plata no nos va a llegar. Entonces, si hablamos de que van a invertir en nosotros o sea es como si no lo hicieran en realidad. No podríamos hablar de una ayuda”.
2.- Esforzándose para pasar el examen de ingreso y entrar a la Universidad, el joven adquiere el estatus de “estudiante” que comporta una serie de derechos que el Estado es responsable de hacer efectivos. La condición de estudiante es meritoria pues corresponde a la de alguien esforzado que representa una promesa para el país. Y al Estado le convendría que los estudiantes tuvieran las facilidades para destacar y contribuir al desarrollo. Entonces en vez de pensarse en cobrar pensiones se debería subsidiar los almuerzos o las fotocopias que son dos rubros que significan un esfuerzo notable para la economía familiar.
“… si el Estado pretende que salgan buenos profesionales se debería invertir tanto en lo privado como en lo público. Se debería invertir más en lo público, se debería dar las mismas oportunidades que hay en las universidades privadas, porque me parece que este es un tipo de exclusión, porque tanto en la Católica, en la Pacífico, en la de Lima, hay una infraestructura pero increíble para trabajar, hay una plana de docentes también calificada, tal vez en San Marcos también la hay, pero bueno la realidad de esta universidad es que no tenemos muchas cosas…”
“En realidad la iniciativa de que los estudiantes de colegios particulares paguen es una manera en que el Estado pretende liberarse de la responsabilidad que le toca.”
“El Estado se ha lavado las manos con el cobro de lo que no debería ser. Por ejemplo, también está lo del seguro, que supuestamente es gratis, que tienen que darnos a nosotros. Y nosotros tenemos que pagarlo… Entonces si la educación no viene del Estado, entonces que estamos nosotros haciendo acá”.
“De alguna manera el Estado también debería de ayudarnos en ese sentido, ¿no?, en los textos”
3.- Además, si se decidiera que los estudiantes de colegios particulares pagaran habría que pensar en una serie de filtros para no perjudicarlos. Primero, hay padres que se sacrifican arduamente para poner a sus hijos en colegios particulares, especialmente en los últimos años de secundaria. En realidad las familias de estos jóvenes no están en la capacidad de pagar la universidad. Segundo, sucedería que los estudiantes que vienen de colegios privados ya no estarían incentivados para estudiar en la universidad pública. Entonces se irían a institutos o migrarían fuera del país porque la universidad les saldría muy cara. Tercero, muchas veces las situaciones económicas varían y de repente una familia que ayer tuvo, hoy ya no tiene, de manera que el joven no podría estudiar. Cuarto, y finalmente, crear un sistema de filtrado, que pueda identificar todas estas excepciones razonables, sería más caro de lo que sería el ingreso recolectado.
Mi realidad es yo toda mi vida he estudiado en un colegio estatal, y a partir de segundo de año secundaria me inscribieron en la Trilce, en un colegio pre-universitario, pero sin embargo, mi realidad… la realidad de mi casa no era una realidad muy cómoda. Mi papá es taxista y mi mamá es profesora cesante. Mis papás hacían un gran esfuerzo y a veces habían meses en los que no podíamos pagar la mensualidad del colegio y bueno siempre habían esos problemas para la lista de útiles y todas esas cosas.
“Esa ley le quita el incentivo a la gente que quiere estudiar en universidades nacionales pero que viene de colegios privados, ¿por qué? … entonces, qué sale más práctico… para qué vas a ir a la universidad si puedes ir a un centro de formación técnica, a un instituto, hacer tres años… o irte fuera del Perú, ¿no?, a trabajar migrante, ¿no? Porque eso es bastante de lo que he escuchado con… con mis amigos, ¿no?”
“Entonces, es muy trabajoso poder definir cómo poder filtrar, insisto, como poder filtrar esos alumnos”
4.- El proyecto de ley ha sido la iniciativa de la congresista Martha Hildebrandt quien por su apoyo al gobierno de Fujimori no tiene autoridad moral. Además ella se ha aprovechado de la gratuidad de la educación pública que ella quiere abolir. Ha generado un debate innecesario. Más importante sería discutir el cumplimiento de los derechos laborales.
“Una sanmarquina que gozó de todos los beneficios, porque ella es sanmarquina y que una vez egresada, después de haber gozado todo (…), se raja los vestidos y pelea contra viento y marea para hacer cumplir un artículo donde genera un montón de debate”
“Entonces, porqué ella se raja los vestidos por querer hacer cumplir una ley que es la de la educación en este caso, cuando unos artículos más abajo está la ley sobre los derechos laborales”.
En resumen: los estudiantes no ven forma en que el decreto los beneficie. En realidad no tiene sentido discutir el tema. Quien lo propone no tiene autoridad moral, es una persona que no quiere dar a los otros lo que ella si recibió. Habría que filtrar los casos de los estudiantes que no pueden pagar, que son presumiblemente la mayoría. Entonces, no se obtendría mucho dinero. Y, finalmente, ese dinero sería apropiado por los administradores corruptos de la universidad. En conclusión, el proyecto es un intento del Estado por incumplir con sus deberes, desconociendo los méritos y las necesidades de los estudiantes.
En la conciencia de los estudiantes la idea de tener derechos, que el Estado debe solventar, no se ampara en pagar impuestos, sino en la realidad de necesitar y, de otro lado, en el tener la meritoria voluntad de progresar. Esta buena voluntad se evidencia en los buenos rendimientos y en la seriedad con que se toman los estudios. Entonces el Estado tiene el deber de ayudar a quien hoy se ayudan a sí mismos pues ellos serán los que mañana más tarde ayudarán a los demás. Pero la autoridad no cumple con lo que debe porque es inmoral y corrupta. En síntesis la (buena) conciencia de tener derechos descansa en la idea de tener necesidades que cubrir y de desarrollar méritos que anuncian una productividad, una contribución al desarrollo del país.
No obstante, las razones explícitas de los estudiantes no parecen convincentes. De hecho los que necesitan y se esfuerzan no tendrían nada que temer de la iniciativa de la congresista Hildebrandt. Entonces, lo más probable es que su oposición se base en la suspicacia de que la supresión parcial de la gratuidad sea el primer antecedente de una eliminación total. Es decir, que roto el principio, mañana más tarde a ellos se les exija un pago que no podrían sufragar y que los pondría fuera de la universidad. Habría que protegerse de las malas intenciones de las autoridades.
El miedo se fundamenta en una visión muy negativa de la autoridad. Las autoridades son convenidas y engañan. No ofrecen garantías. Sólo se preocupan de sus propios intereses. No representan a los ciudadanos, no velan por sus derechos.
Para los estudiantes, las leyes y las instituciones están por encima de las autoridades realmente existentes. La ley, por ejemplo, dispone un apoyo a la educación que en la realidad no se cumple. Entonces, el problema estaría más en las personas que en las leyes. Sea como fuere los derechos reconocidos no se cumplen.
Es claro entonces que para los estudiantes la ley y la razón pertenecen a los que no teniendo, quieren progresar y se esfuerzan para lograrlo. Pero la ley y la razón no se hacen válidas por la corrupción y la incompetencia de las autoridades.
Las autoridades realmente existentes no son legítimas porque su acción no apunta al cumplimiento de las leyes y derechos de la gente sino sobre todo a su beneficio personal. Es decir, ellos no son lo que se pretenden. Su investidura legal es solo una mascarada. Detrás del Congresista de la República, o del Rector Universitario, están, en realidad, las viejas figuras del cacique o patrón. Los mandones que manipulan para llevarse la parte del león. Son abusivos y no respetan la misma ley que los autoriza.
Desde la perspectiva de los estudiantes el velo de legalidad que tienen las autoridades apenas oculta su entraña depredadora y salvaje. No en vano se ha consagrado la expresión “otorongo” para referirse a los congresistas. Los “otorongos” son carnívoros feroces que devoran a los animales más débiles pero que se protegen entre sí, pues como se dice “otorongo no come otorongo”.
IV
El fantasma del patrón está presente en las mentalidades colectivas de gente que no se acaba de sentir ciudadana. Es decir el fantasma del patrón oculta otro fantasma, el del siervo. En efecto, llegamos a esta conclusión si nos hacemos el siguiente razonamiento: si el otro es, en verdad, un patrón sin ley que usurpa una figura de autoridad que no merece, entonces: ¿quién soy yo? La respuesta es clara: la víctima (potencial) del abuso, el débil a quien se lo pueden almorzar en cualquier momento. De allí la necesidad de luchar contra las “falsas” autoridades. Existe pues un círculo vicioso: si nos vemos como víctimas el otro tendrá que ser el déspota y si percibimos al otro como déspota, entonces nosotros seremos sus víctimas. En cualquier caso tenemos una desconfianza profunda.
Este análisis puede ser profundizado con la ayuda del concepto de paranoia. Freud nos dice que la paranoia es una narrativa delirante que proyecta en el mundo exterior una representación insoportable para el yo. Entonces para el paranoico el temor que lo asedia no proviene tanto de sí mismo si no que tiene una razón objetiva en la realidad. Se trata de la mala intención de alguna gente que complota para perjudicarlo. Entonces el paranoico acusa al otro sin permitir que se defienda. Cultiva una hermeneútica de la sospecha pues el otro por principio no puede ser inocente. La paranoia es un mecanismo de defensa que implica una atenuación del principio de realidad. Ocurre que más decisiva que la “verdad objetiva”, resulta la “verdad subjetiva”, la que articula la proyección de deseos y temores con hechos reales. El otro es el culpable de todo lo que resulta intolerable dentro de mí. Es así, por ejemplo, que muchos piensan que el Perú permanece en la pobreza y no puede desarrollarse por la acción depredadora de las empresas extranjeras y los empresarios vende patria. O, más radicalmente, algunos jóvenes en Ayacucho imaginan que muchos de los crímenes atribuidos a Sendero Luminoso fueron, en realidad, cometidos por la CIA, la agencia norteamericana de inteligencia. El paranoico está predispuesto a pensarse como una víctima de fuerzas maléficas. Le correspondería por tanto ser desconfiado y agresivo; su tarea es defenderse de los complots y asechanzas de los malvados. Desde luego que hay grados de paranoia: desde la que puede tener cualquier persona en algún momento de duda e incertidumbre hasta aquella que se hace permanente y que se fundamenta en el delirio de ser perseguido por un otro demonizado.
Entonces la pregunta tiene que ser: ¿cuál es la fantasía interna que proyectan los estudiantes sobre las autoridades? Y la respuesta no puede ser otra que el complejo agresor-víctima. Es decir, al momento de atribuir a la autoridad un carácter maléfico lo que se hace, en realidad, es proyectar algo que resulta insoportable, me refiero, naturalmente, al temor de ser una víctima impotente y al deseo de ser un patrón todopoderoso.
Desarrollar esta hipótesis supone contestar una serie de preguntas: ¿por qué las figuras del agresor y víctima son complementarias, por qué están unidas en un complejo? ¿Por qué este complejo estaría presente en el mundo interior de los estudiantes? Y, finalmente, ¿por qué sería proyectado hacia las figuras de autoridad?
Para responder a estas preguntas es necesario referirse a la historia del Perú y, más en concreto, a la experiencia tanto de los grupos subalternos como de los grupos dominantes. En efecto lo que ahora puede considerarse como una actitud de base paranoica surge del rechazo de la condición servil en circunstancias en las que la condición ciudadana no está aún afirmada. Es decir, la tendencia paranoica es propia de un estado de transición en el que coexisten las figuras simétricas del siervo y del patrón con las figuras, también simétricas, del ciudadano y la autoridad burocrático legal. Ahora bien la transición no es sólo una coyuntura subjetiva, de cambio en el imaginario colectivo, sino que es también una realidad objetiva. Es decir, detrás de la autoridad está (aún) el patrón y detrás del ciudadano está (aún) el siervo. No obstante si tiene algún sentido hablar de una tendencia paranoica es porque el cambio en los imaginarios es más lento que el que ocurre en las relaciones sociales cotidianas.
Bien se entiende entonces el profundo descrédito de las figuras de autoridad en el Perú. Y en la base de esta situación está la fuerza de la “verdad subjetiva”. Sea como fuere el descrédito de la autoridad se deja ver en el goce con que la prensa denuncia la actitud de los congresistas. Y, sobre todo, en la manera en que el público recibe las noticias. Cada vez que se denuncia un escándalo se corrobora la imagen de la política como el reino del cinismo y la inmundicia. Los “destapes” podrán indignar pero también despiertan una gran satisfacción en la ciudadanía pues, otra vez, se confirma que todos son unos sinvergüenzas. Lo que no se suele ver es que esta tendencia a pensar lo peor de los hombres públicos lleva a legitimar la transgresión. Se desprende de esta imagen tan negativa una actitud escéptica frente a la ley. Si ellos, lo que hacen la ley, y que deberían estar llamados a ser un ejemplo, son, en realidad, los primeros en evadirla, entonces porque habría uno de perjudicarse cumpliendo con la ley. No hay autoridad moral.

Fantasia simbolica

“Sobre las torres cobre y bronce de la Alhambra flota el espírito de Zorrilla.”

(Federico Garcia Llorca - Impressiones / Fantasia simbolica)

Dos más por Charly

“Pero Charly no havía cumplido aún los ventidós, y como todo mozo de esa edad, ignoraba que en las noches más lóbregas de la vida, cuando los puentes están rotos y la senda parece para siempre perdida, una luz se aparece a los mortales, anunciándose con un brinco del corazón, bajo las apariencias de una mujer que suspira mientras se acomoda el pelo tras un arete.”

La torturosa búsqueda del Craft

“Fatal destino de las civilizaciones, emerger del légamo con sus reinos y pirámides, florecer dos centurias o un milenio, hundirse sin remedio en las tinieblas para dar paso a otras civilizaciones que arriban con su música y su pompa a instalarse bajo los mismos cielos y las mismas cordilleas. Sabemos hoy de su poderío por las leyes que organizaron sus imperios, por la variedad de sus tecnologías que desde tiempos inmemoriales fomateaban ya la vida de nuestros días; sabemos de la sensibilidad de sus gentes, de la calidad de sus sentimientos, por sus pinturas y su poesía, por su danza y su literatura que forman el sustrato de los hombres de hoy.”

(Un Miraflorino en Paris. Ribeyro: La torturosa búsqueda del Craft. Zein Zorrilla. Lluvia Editores, Lima 1998.)

RESURRECCIÓN

El responsable por actualizar esa pagina acaba de regressar de una intensa viaje por los Andes Peruanos. Pronto posteo algunas curiosidades acerca de mi aventura personal.

Viaje II

- Es un privilegio que no tiene cualquier persona.

- Sí, padre, verdad. Apenas me voy unos dias a Lima.

- ¿Estás seguro que vuelve?

- Sí, claro.

- Humm…pues algo me dice que ya no volverás. ¿Y la novia?

- Padre, calma…

- Tu eres un bandido…

Viaje I

Estimados lectores, quiero compartir una gran noticia. En marzo voy tener el privilegio de visitar al Perú. Mis obscuros trabajos nocturnos, desde hace cuatro años, de casa al trabajo, del trabajo a casa, fue un enriquecimiento inesperado. Un enorme hallazgo. Eso es todo un proceso… Ahora, me voy a Lima establecer vínculos nuevos. Tender una puente allí.

Escribo eso mientras mis colegas trabajan. Y yo miro por la ventana con una sonrisa de niño feliz y pienso que los ángeles existen…

Breviario

Me da gusto leer una reseña como esa. Ricardo Virhuez es un hombre lúcido. Lean y escriban algo.

post

Queridos lectores, uno de los hombres de (Free)FileSharing decidió apretar el botón rojo (eso creo yo) que no se debía tocar. Tenía allá una cuenta con archivos en PDF y las músicas mp3 de Shin Sasakubo. Enfin, perdí eses links que con tanto amor había hecho para este sítio. No se desesperem. Con calma subo los archivos para nuestro servidor.

QUE NO LE DEN GATO POR LIEBRE

Después de semanas sin actualizar, ocupado con mi trabajo honesto y útil en una empresa gráfica reconocida, por fin llega en mi buzón esa reseña sobre Bergman y Kurosawa de Juan Carlos Lázaro. Hay una cafetera en mi frente y el olor de café caliente anima mis sentidos. Enquanto nadie me llama, finjo que trabajo para escribir esto. Me custa un poco escribir en español, pues mi lengua materna es el portugues. Pero como soy poliglota, con el tiempo uno se acostumbra a pensar, leer, escribir y hablar en otras lenguas. Decía por fin que tenemos una nueva reseña sobre B&K. Me gustó esas líneas:

La novela en el siglo XXI, de Zein Zorrilla, se publicó en edición de lujo en mayo del presente año. Pese a la buena pluma con que está escrito y a la utilidad de sus lecciones, la mayor parte de la prensa le ha dado la espalda. Sin embargo, tengo noticias que en los extramuros de la ciudad universitaria de San Marcos arrecian las demandas de los estudiantes de Literatura por una copia de este libro. Esta anécdota despierta mi optimismo. Quizá las próximas generaciones de narradores peruanos, a diferencia de la actual (si no se corrige a tiempo), ya no tendrán que competir con Cattones ni Gisellas, sino con verdaderos novelistas.” (Por Juan Carlos Lázaro)

Enfin, estimados lectores, augura una nueva época en nuestras vidas. Como algunos de ustedes saben, sufrí un colapso con las ideas de Daniel Pink. Y ahora tengo que volver al trabajo y a este mundo y reconstruir un arquicho gráfico enorme. Pronto regreso.

Notícias de Estocolmo

Entre el fuego y la calandria

En la revista Crônicas Urbanas, Luis Nieto Degregori publicó el siguiente artículo sobre la visión del país que ofrecem los narradores andinos.

 

Echan una mirada y comentam algo.

 

Crônicas Urbanas 55 (PDF)

Entre el fuego y la calandria

Luis Nieto Degregori

 

Las teorías de Daniel Pink

Zein colaboró con ese artículo para el diário La República , acerca de un libro de Daniel Pink. (07/10/2007).

 

Daniel Pink

 

Qué leo.

Zein Zorrilla

 

Leo A Whole New Mind de Daniel Pink, una exposición de por qué los pensadores de lóbulo dere- cho cerebral –creadores, artistas, holísticos– conducirán las civilizaciones del futuro, desplazando a los que en concordancia con los tiempos privilegiaron el lóbulo izquierdo –logicos, analíticos– y desarrollaron la cultura, las artes, las tecnologías.

 

En un mundo de producción masiva y automatizada de artefactos; y de países que emergen con una capacidad exportadora de bienes serializados a cualquier lugar del planeta –controles de inventarios desde China, diseños arquitectónicos desde Polonia, balances contables desde India– no queda a los hombres (a los hombres norteamericanos quiere decir Pink) otra alternativa que modificar los programas educativos y formar un hombre con facultades de percibir las leyes según las que manifiestan el Diseño y la Ficción, la Sinfonía y la Empatía, el Drama y los Significados.

 

Que espera en ese escenario de Especialistas y Conceptualizadores a los herederos de Machu Picchu, relegados hoy a la simple exportación de cobre y espárragos?

 

Algún lector amigo ha de tener una respuesta sencilla, lúcida, esperanzadora. La tiene que tener.

La República

 

El escritor Zein Zorrilla, a su manera, es un preocupado de la novela como género. Ha publicado a propósito de ella Hija de Bergman y Kurosawa, nieta de Balzac: la novela en el siglo XXI. Se trata de una especie de recuento sobre el desarrollo de la novela, hasta nuestros días. Asimismo, medita cómo otras artes, como la cinematografía, han determinado su naturaleza. Zorrilla pasa revista y va señalando autores hitos de la novela actual, entre ellos, escritores latinoamericanos de quienes, como de los escritores de otras latitudes, refiere sus rasgos y estilos particulares. En todo ello resulta curioso que Zorrilla, como no hace con ningún otro autor en este recuento, subraya algunos errores de la escritura de Vargas Llosa. Curioso sobre todo porque él publicó un texto La sombra del padre. Vargas Llosa y su demonio mayor (2001). ¿Acaso Vargas Llosa le resultó su demonio mayor?

 

Más allá de ello, Hija de Bergman…, es una guía útil sobre la novela.

 

Diseño de la carátula: Juliano Marques de Vasconcellos (Brazil) y César Castillo Chávez (Perú)

 

Fuente: La República (Online) 

decor2

Hoy temprano, mientras me tomaba una taza de café me puse a navegar por el mundo de los blogs. Me entero que a pocos días de cumplirse un mes de fallecer Ingmar Bergman, se exhibirán seis de sus trabajos en Cine Arte ULIMA. O ingreso es libre.

 

Hoy en cartelera:

 

12 horas

- El séptimo sello (Det Sjunde inseglet)

 

16:30 horas

- Persona

 

19:30 horas

- El séptimo sello (Det Sjunde inseglet)

 

Ventana Indiscreta Cine Arte U. Lima

Pabellón E-1 tercer piso.

T. 437-6767 anexos 35581 - 35530 - 35580

 

 

Fuente: elgatodescalso

Maestro Soldador

 

Maestro Soldador, cuento de Zein Zorrilla, fue publicado en libro de bolsillo (Serie Caprichos - Cuentos Peruanos de Hoy. Número 1, 64 páginas. Edición conjunta de Grupo Editorial Huaca Prieta, Editorial Bracamoros y Esteban Quiroz Editos, 2006.) 

En este cuento, de sencillo lenguaje, conocemos la vida y sueños de un ayudante de soldador enfrentado a una encrucijada: decidir entre el amor o la posibilidad de crecer profesionalmente, aceptando las consecuencias de su elección.

Fuente: Cosas que (me) pasan

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